La conversación de Catalina y Paco inició una noche de verano; ella terminaba de darse un baño, cuando escuchó el celular sonar, tenía un mensaje en whatsapp; últimamente pasaba mucho tiempo en las redes, por lo que decidió no revisar el mensaje hasta el siguiente día; sin embargo, la curiosidad de saber quién era y qué decía la hicieron flaquear.
¡Bim! Vaya sorpresa; era Paco, el chico al que ya había visto en un lugar en el que coincidían, y que había llamado su atención desde el inicio, pero que no quiso conocerlo, pues le tenía poca fe a las cuestiones del amor (su última relación había fortalecido la desilusión).
¿Imaginan lo que decía en el mensaje?
Paco era al parecer muy inteligente para iniciar una conversación "caleta", pues solo escribía para preguntar sobre pendientes que tenían del lugar donde coincidían, ese fue el tema unas cuantas semanas; hasta que en una se atrevió a preguntar temas más personales, haciendo notar el interés por conocer un tanto a Catalina (o al menos eso creyó ella).
Cata no era indiferente, poco a poco también iba notando algunos cambios; estaba más pendiente de los mensajitos que llegaban, había aplicado sus habilidades para con el arte del "stalkeo", y entre otras situaciones más.
Llegaba otro fin de semana, pero este no sería igual al resto; era precisamente un viernes por la tarde, cuando Paco llamó a Catalina para invitarla a salir el sábado a las 8 horas; algo desconcertada atinó a decir:
- Sí, acepto. ¿A dónde iremós?
- Es sorpresa Cata, respondió él, entusiasmado.
- Mmmm está bien, nos vemos el sábado.
Mil ideas vinieron a la mente de Cata (no eran nada buenas), solo complejos como:
- Llevamos poco tiempo hablando y ¿me hace sorpresas?
- Seguro es un gilero como todos.
- Luego del sábado, lo voy a bloquear.
- Quiere salir temprano, porque en la noche tiene otra cita.
- Ya lo he stalkeado ¿qué más hago?
- ¿Le hará sorpresas a todas las chicas que conoce?
Todo lo anterior, sumado al complicado día que había tenido, no ayudaban mucho en el plan que tenía el destino para que recupere la esperanza de encontrar amor sincero.
Un par de horas más tarde, ya en casa; Cata sacó los audífonos de la cartera y los conectó al celular, buscó la canción "Dónde está el amor - Afrodisiaco", ajustó el volúmen al máximo; cerrando los ojos empezó a llorar por lo mal que se sentía al saber que estaba enamorándose, y con ello existía la posibilidad de ser lastimada (una vez más).
Sábado, sí era sábado; la alarma no había sonado (era raro, porque estaba programada para las 5 am), pero Cata se levantó a tiempo, demoró un par de horas viendo qué ponerse; hasta que siendo las 8:45 de la mañana, escuchó el timbre, era Paco, estaba en la puerta con el carro, para ir por la "sorpresa".
Ella no hizo pregunta alguna sobre el destino durante las primeras horas, pero el que ya llevaran 5 horas de recorrido, desató su preocupación, preguntándo entonces:
- ¿A dónde vamos? ¿Falta mucho? ¿Y la sorpresa?
Él solo la miró, transmitiendo seguridad; y con una sonrisa en el rostro, puso en el reproductor "Como las mariposas - Pedro Suárez Vertiz" (una de las canciones preferidas que ella había nombrado en las primeras conversaciones). Un poco más tranquila, pero con los cachetes rojos, llevó su mirada a la ventana, pues tenía una vista espectacular.
Minutos más tarde...
- ¡Llegamos! Afirmó Paco.
Habían parado en un lugar que tenía arena, agua cristalina, olas que hacían los sonidos más terapéuticos que se podrían escuchar.
Sí, estaban en una playa, esas que están escondidas, como los tapados de los Incas (google puede ayudarlos si no sabían de ellos); no habían más personas por el lugar, todo era realmente relajante.
Catalina había pausado el tiempo observando el panorama y lo grandioso de la naturaleza, después de mucho volvía a tener ese contacto. Al darse cuenta, Paco bajaba del carro todo lo necesario para hacer realidad el sueño que ella tenía hace ya varios años.
Siendo aproximadamente las 5:00 pm todo estaba bajo control; la tienda de campaña armada, algunos bocadillos, un buen vino, y de fondo la playlist que habían armado durante las noches en que se conocían.
Ambos disfrutaban el ambiente; se complementaban perfectamente; las heridas del pasado tenían sentido, todas ellas habían formado las personas que yacían sobre la arena viendo el atardecer que les recordaba lo hermosa y fugaz que es la vida; mientras caían en cuenta de que ninguno estaba dispuesto a dejar pasar esta gran oportunidad, en sus mentes grabadas estaba:
"Solo se aprende a amar de nuevo cuando te enamoras de nuevo."
(...)
[Sábado 5:00 am. La alarma haciendo un ruído realmente ensordecedor, acompañado por el vibrar del celular]
Catalina con esfuerzo logra abrir los ojos, silencia la alarma y contesta el celular.
- ¿Aló?
- Hola Catalina, llamaba para decirte que me disculpes, pero tengo que cancelarte la salida de hoy, tal vez en otro mo...
- No te disculpes, te entiendo. (Cuelga el teléfono).
Entre sollozos, conectó los audífonos y le dio play a "Quédate - Zen".
(...)